La Universidad sigue apostando a la educación en las cárceles


El sábado se presenta una recopilación de películas de ficción realizadas por un grupo de internos de la Unidad 7 de Azul. La directora del programa, Analía Umpierrez, dijo que “estamos muy felices con el trabajo realizado. En cada encuentro se producen momentos maravillosos, que generan esperanza en cambiar la realidad actual”.

El venidero sábado a las 21 en el teatro Bajosuelo (Rodríguez 457) se presentará “Soñadores 2”, una recopilación de películas de ficción realizadas por los internos de la Unidad 7 de Azul que integran el taller de producción cinematográfica del programa Universidad en la Cárcel de la Secretaria de Extensión, Rectorado de la Unicen.

Los capacitadores de ese espacio son el actor Matías Madrid y el cineasta José Martín Delgado, quienes invitaron a la comunidad a acercarse a la sala -donde antes funcionara Vereda musical- para disfrutar de los cinco trabajos realizados por los integrantes del taller en 2018, de una muestra fotográfica, poesía y microteatro, a cargo de la Compañía El Limón de Martín Canales y Albertina Corbal.

También los capacitadores agradecieron el apoyo recibido de la Universidad y en especial de la directora del programa, la doctora en Ciencias de la Educación Analía Umpierrez. “Estamos muy felices con el trabajo realizado. En cada encuentro con los internos se producen momentos maravillosos, que generan esperanza en cambiar la realidad actual. Valoramos mucho el compromiso de las autoridades de la institución que representamos, sobre todo a quien nos acompaña en la coordinación”, señalaron.

Además, contaron que “los internos empezaron a confiar en su capacidad creadora”. Ambos coinciden en resaltar que, “aunque uno de los propósitos principales del espacio es brindar herramientas para generar la posibilidad de que los asistentes se incorporen al mundo del trabajo luego de su paso por el sistema penitenciario como trabajadores de la industria audiovisual, ya se está favoreciendo la creación artística en un contexto de encierro”.

Madrid explicó que empezaron “brindando nuestro conocimiento, dando las herramientas básicas, proponiendo tareas muy sencillas, pero de a poco los internos fueron avanzando en el taller. Los internos empezaron a confiar más en su trabajo, en su capacidad creadora, lo que originó que se esforzaran en cada actuación, en la confección de cada guión, en la edición, en la escenografía y en la puesta de cámaras. Al comienzo se pensaban ideas sencillas de narrar, pero con el paso del tiempo se fueron haciendo producciones más ricas y complejas”.

Por su parte, Delgado hizo hincapié en el compromiso de los alumnos. “Notamos que se comprometen con el trabajo cada vez más. Eso es maravilloso. Ellos nos dicen que este espacio lo viven como su momento de libertad. El hecho de que nosotros vayamos a compartir nuestro conocimiento ellos lo valoran mucho. Cuidan mucho este espacio. El trato es de mucho respeto, con mucho compañerismo y hasta con amistad”, contó.

Política inclusiva

Analía Umpierrez señaló que “la educación es un derecho humano que para muchas personas se alcanza por primera vez estando privadas de libertad. Los Estados y los gobiernos deben apostar a delinear más y mejores políticas inclusivas y convertirse en garantes del acceso a derechos para que las cárceles no sean necesarias. La Universidad del Centro ingresa a las cárceles desde la labor de docentes, talleristas y estudiantes que entienden y deciden trabajar por el cumplimiento del derecho a la educación superior, el arte y la cultura”.

Fuente: El Eco de Tandil 19/02/19

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