Entrevista a Gabriela Guzman Habjan (G) de la colectividad Eslovena, realizada por  Cecilia Astigueta para la Secretaría de Extensión de UNICEN (E).

 E: Contanos Gabriela cómo llegan los Habjan a Argentina?

G: “Los Habjan llegan en el año 1948, de Eslovenia. Eslovenia queda en Europa, es un país que hace 30 años se independizó de Yugoslavia. Linda con Italia al nordeste, con una pequeña costa sobre el Mar Adriático,  con Austria, Hungría y con Croacia. Ellos parten de  Italia, porque tenían familiares  y  estuvieron un año allí esperando documentación. Los parientes estaban en la zona de Triestre, de hecho hay unos parientes ahí todavía. En Génova toman el barco Olimpia,  la familia completa: eran padre, madre, mi abuela Ivanka; mi abuelo Janko Habjan; mi mamá con 12 años, Ema; el segundo hijo Pedro con 8; y mi tía con 4, María (Voljica le decimos en la familia, que significa Voluntad). Cuando llegan a Argentina les recomiendan usar nombres locales por lo que mis abuelos pasan a llamarse Juan y Juana, los demás la traducción coincide con el nombre original, así que ni bien llegados hasta al nombre renunciaron.

Foto tomada en 1955en San Carlos de Bariloche – Familia HABJAN – Los padres: IVANKA Y JANKO. Los hijos, edad: EMA, PEDRO Y MARÍA (VOLJICA)

E: sabés por qué se vienen?

G: ”A buscar una oportunidad”

E: Tenían otros familiares acá, conocidos acá?

G: “no, familia ninguno”.

E: sabían que venían a Argentina o creían que era otros lugar de América?

  1. “Sí, tenían referencias, y el destino de ellos era Bariloche, por la similitud con su tierra, en lo geográfico. Así que llegan al puerto de Buenos Aires, están un tiempo ahí en el Hotel del Inmigrante, pero muy poco tiempo. Y toman el tren para Bariloche, con todas sus pertenencias. Traían unas cuantas cosas: baúles cargados de cosas personales, sábanas y un montón de objetos de ellos, propios. Yo conservo mucho de esta blanquería. En sus pertenencias tenían por ejemplo, los monogramas, fundas de las almohadas, las sábanas con los agujeros para engancharle los plumones, y bueno…con las iniciales de la familia”.

E: y con todo eso se van al sur?

G.”Si, con todo eso se toman el tren al sur. Que a mí me da mucha impresión, porque siempre cuentan una anécdota: que atravesando el desierto de la Patagonia –todo desconocido para ellos- se encuentran con toda esa gran distancia, aridez, y bueno, que les empieza a dar como un miedo…y que mi abuelo dice “a dónde los estoy llevando”. Imagináte que lo que uno cuenta o piensa hoy en día es que antes de ir a un lugar miras por internet, te cansas de ver fotos, buscas todo el itinerario y todas las cosas que podés hacer y lo ves! Y ellos no habían visto nada, tenían una referencia y con eso se fueron. Muy fuerte, muy fuerte.

Y bueno, cuando llegan a Bariloche, que era una nada en esa época, se encuentran en un lugar donde estaba lleno de inmigrantes. De hecho los recibe un alemán que esperaba que le llegue un empleado para trabajar con él. Y se crea ahí como una confusión, y conversan y que se yo… Este hombre tenía una fiambrería, se dedicaba a los embutidos y resulta que era la profesión de mi abuelo. Así que lo emplea, porque esa persona que esperaba nunca llegó, y se lleva la familia para empezar a laburar. Todo esto en el centro mismo de Bariloche, que en aquella época era muy pequeño.

Y bueno, ahí se instalan. Donde trabajaban tenían una vivienda (les ofrece un lugar para vivir), y bueno empiezan ahí todo.

E: Asi que tu abuelo en Eslovenia ya se dedicaba a eso?

G:”Si el trajo como un Título de esa especialidad, para fabricar embutidos. De hecho en el frente de la casa de Eslovenia dice “Gostilna”, que la traducción  sería Hostería, pero era un lugar donde había panadería, carnicería, como un almacén. Ahí vivía gran parte de la familia, tanto la familia de origen, como las pequeñas familias que se iban formando. Y tengo otra foto de una casita como de madera, que estaría al costado de esa gran casa, donde tendrían la carnicería. Al frente de esa casa está mi abuela (nacida en 1913).

Casa natal de mi mamá y mi abuela en ST. PETER. Año 1921. Fani Čos, mi bisabuela, con Silva (la hija menor en brazos), Andrej Habjan (padre) Ivanka, mi abuela de pie y Fanči a la derecha, la hija mayor. El resto son empleados.

GOSTILNA HABJAN en SMARJE PRI JELSAH. Durante una celebración del pueblo. (GOSTILNA ES HOSTERÍA, MESARIJA ES CARNICERÍA Y MESARIJA ES PANADERÍA) Primera casa familiar, que fue demolida durante la guerra.

Año 1915. Mesarija es Carnicería. En la foto mi bisabuela Fani, la hija mayor Fanči y mi abuela Ivanka con 2 años . En ese escalón mi mamá Ema bordó su primera carpetita.

E: consiguen trabajo en sur y se quedan ahí?

G: “se quedan ahí, se radican en Bariloche. Durante un tiempo tuvieron un puesto en el Mercado Municipal. Luego adquieren otra vivienda, con un poco más de independencia. Viven varios años ahí hasta que llegan a construir una casa familiar, que era parte del proyecto de ellos. Y con esos antecedentes que ellos tenían, piensan en una casa importante,  donde querían elaborar los embutidos. Por lo tanto construyen una casa con subsuelo, con depósito y con pequeñas …como habitaciones, donde iban a hacer por ejemplo, los ahumaderos de  los productos, las puertas tenían los agujeros como para pasar los ganchos de la res. Es una casa que tiene planta baja, con un departamento y un local comercial. Planta alta con otra vivienda, y un altillo que tenía superficie para otra vivienda más. Era muy, muy grande, y termina siendo durante muchos años, el punto de reunión de la familia.” Allí ponen una fiambrería y almacén a la que llamaron “Relmú” que significa Arco Iris, en honor a la tierra que los cobijó. Mi abuelo fallece en 1967 antes de terminar la construcción.

Frente y contrafrente de ls obra de la casa de la familia HABJAN en el barrio ÑIRECO de Bariloche.

E: cómo es el idioma esloveno?

G: “es como parecido al ruso o al serbocroata. Es uno de los idiomas eslavos más antiguos. Es un idioma bastante difícil, además tiene otras letras, por ejemplo la J=I, la H=J,  Č=CH  Š=SH Ž=Y

Mi familia de todos modos hablaba italiano, eso les ayudó cuando llegaron a Argentina. Como estaban muy cerquita de Italia, hablaban el idioma. Allá es común hablar más de un idioma, por la cercanía de otros países. Mi abuelos de hecho también sabían alemán. Porque siendo mayores, estuvieron cerca del imperio austrohúngaro. Pero el italiano les ayudó a entender el español o aprenderlo. Después acá llegaron a un lugar que estaba lleno de inmigrantes, y de hecho lo que hicieron fue acercarse a la gente de su comunidad.

En Bariloche había un grupo importante de eslovenos, una comunidad grande. Entonces se sentían como en familia. Los fines de semana compartían con esa gente, hacían excursiones, disfrutaban de la naturaleza y cantaban, que era básicamente el modo de expresión que tiene este pueblo (se emociona..)- Espontáneamente al reunirse, ellos cantan y hacen unos coros maravillosos porque entonan como 3 o 4 voces.

Reuniones en el  CLUB ANDINO ESLOVENO de Bariloche. Sentados mis abueñps y mis padres. Abajo mi tía.

E: Y como es que de Bariloche llegan a Tandil?

G: “Esa historia tiene que ver con el hecho de que yo esté hoy en día acá. Es así: se casa mi mamá, se casa mi tío y queda mi tía María, la hija menor.”

E: Todos se casan en Bariloche?

G: “Si. Mi mamá se casa con un argentino y mi tío se casa con una italiana, y mi tía estaba soltera aún. Y llega una vez a Bariloche quien fue mi tío, José Stavar,  junto con su madre Juana Tomsič proveniente de la zona de Olavarría. La historia de él, es que también es descendiente de eslovenos, viene su padre también a Argentina, José Stavar (padre) antes que llegara la familia de mi mamá, en 1930. Una época como de entre guerras, donde venía por ahí el hombre solo a instalarse y luego traía al resto de la familia. Así fue su historia y mi tío con 14 años vivió primero en Olavarría. Eran una familia pequeña, madre, padre y él el único hijo. Su padre luego fallece y el termina trabajando en lo que fue la cementera Loma Negra . Trabajando en la fábrica termina con destino Barker y Villa Cacique. El era un hombre joven cuando deciden con su mamá ir a conocer Bariloche. Y se enteran, por lo gringos, por los conocidos, que hay una familia eslovena que hospedaba en el sur. Era mi abuela que alquilaba habitaciones. En el Bariloche de antes que no había suficientes hoteles y era común alquilar habitaciones, era una entradita más, eran como casas de puertas abiertas. Y así reciben a esta señora con su hijo, y Así que durante mi infancia nosotros los visitábamos y a la vez ellos iban para el sur.  De chica, siempre esperábamos el momento de reunirnos, la familia de Tandil con la de Bariloche. También mucho porque mis hermanos eran mucho mayores que yo, y me encantaba venir a estar con mis primos.

Mi abuela con mi mamá,mis tíos y primos tandilenses y mis hermanos, mi cuñada y mi sobrina.

Compartiendo la Fiesta de las Colectividades en Bariloche en el “SLOVENSKI STAND”.

E: Y cómo es que te quedás en Tandil?

G: “yo vivía en La Plata, porque allí me fui a estudiar, Viví ahí un tiempo junto con mi prima de Tandil. Siempre nos llevábamos muy bien, porque al ser de la misma edad, hemos compartido hermosos momentos siempre. Entonces las vacaciones de la época de estudiante eran en Tandil, porque además ir hasta Bariloche era muy complicado. Me venía dos por tres a Tandil. Y después me vengo siguiendo a un Tandilense (se ríe).  Me enamoro de un tandilense que lo conocí en La Plata trabajando y formo mi familia en Tandil, tengo 2 hijos Antonella de 20 años y Valentino de 17.

Disfrutando de Tandil en Centinela con mi familia y mi mamá

Año 1980. Mis tíos vivieron muchos años en Villa Cacique y pasamos hermosos veranos juntos allí.

Nos llevaban hasta “La Rueda” a esperar el colectivo para volver y muchas veces hubo que correrlo!!

Verano 1998. A Tandil veníamos a pasear hasta que ellos se mudaron a Tandil.

E: Contame qué recordás de “ser esloveno”, de tu casa, de tu familia, qué significaba “ser esloveno?

G: “Toda esta cultura nos llegaba a través de las mujeres. Mi mamá nos crió a todos sus hijos hablando su idioma. Y entre ellas hablaban en esloveno todo el tiempo. Y si vos te cruzabas en la calle con un esloveno, cuando vivía en Bariloche, te saludás en esloveno y hablás el idioma, aunque te cueste (se ríe). Cuando eran hijos de padres eslovenos, el idioma español lo aprendían cuando empezaban a escolarizarse.

En el caso de mi familia, como mi papá era argentino, se hablaban los dos idiomas. Él estaba trabajando y la que estaba en la casa con los chicos era mi mamá, por lo cuál era la que transmitía su cultura. Y entre mis hermanos jugaban en esloveno siendo chicos. Ellos eran 4 muy seguiditos, y yo nací varios años después. Por ejemplo, cuando yo era chica, mi mamá me hablaban en esloveno y nosotros respondíamos en español, un poco por rebeldía.

E: Pero le entendías perfecto lo que decía?

G: “si, por ahí eramos muy reticentes a hablar. Y después se iba a la escuela eslovena, que era como tomar clases de inglés ahora, se iba se estudiaban todas las materias en esloveno.

Es un pueblo muy católico, muy practicante de las costumbres y de la religión. Y en las comidas, había comidas tradicionales. Por ejemplo, la Potica (suena como “potitza”) que es un arrollado dulce, que se hace como una masa con levadura que se estira y se pone un relleno de chocolate y nuez que después se arrolla. Y eso se hacía tradicionalmente para todas las fiestas religiosas. Y asistíamos a las celebraciones en el Club Esloveno. Otra comida tradicional es una salchicha “krajnska klobasa”, que es como un chorizo alemán que se acompaña con chucrut y papas, o en pan. La mayoría son comidas elaboradas, que llevan tiempo.

Mi abuela fue un gran pilar para todos nosotros.  A la derecha en su cocina con mis padres, hermanos, tíos y primas, con la tradicional “POTICA”. A la izquierda durante una entrevista de la colectividad en el Cerro Campanario de Bariloche.

E: Tus hijos conocen esta cultura eslovena?

G: “Si. Lo que nos pasá acá es que no tenés una colectividad de eslovenos y te sentís un poco solo en ese aspecto. Entonces lo vivís solo en la familia. Y las noticias de los eslovenos o de las cosas que suceden vienen como de afuera. Seguimos con el nexo con gente de Bariloche, después sabemos cosas de gente de Buenos Aires.”

E: En Bariloche sigue estando tu familia?

Si, allí vive mi papá que tiene 92 años, mis hermanos y sobrinos.

G: “la casa de mi abuela ya no es de la familia. Mi abuela falleció en 2004  acá en Tandil, porque pasó sus últimos años junto a mi tía. Y mi mamá también se fue, hace 9 años y falleció en Bariloche.

De esa familia de origen, queda mi tía, que vive acá en Tandil. Mi tío falleció hace 2 años,  así que en Tandil estoy yo con mi familia, mis primos vienen con sus hijos permanentemente a visitar a su madre así que éste es el nuevo punto de encuentro.

E: Has ido con tus hijos a Bariloche, a encontrarte con la colectividad?

G: “no he compartido mucho con ellos esa parte de mi historia.

E: Por qué?

G: “como que me emociona, me pone nostálgica.

Y otra cosa que recuerdo, es que en mi casa había muchos libros. Mi mamá siempre me leía libros en esloveno, sobre todo a la noche, en el momento de acompañarme para dormir. Era un momento de contacto íntimo y de transmitir valores: una oración siempre y un cuento. Y los cuentos eran así como…terroríficos… Sus ilustraciones son muy distintas a las que una encuentra en un libro infantil de ahora. Yo lo asocio por ahí a que eran personas que estaban muy vinculadas con la muerte, a través de la guerra y todo eso. Se veían objetos como guadañas, esqueletos, era todo muy así. A mí me impactaba. Era como fuerte…Con eso me transmitió la afición a los libros.

Mi mamá, por ejemplo, en Eslovenia, iba a un internado. Y yo tengo el baúl que ella usaba como valija para ir al internado. Era un baúl muy sencillo y cuando lo trajeron, teníamos un vecino italiano que era muy amigo de la familia que lo decoró, así que lo tengo ahora en mi poder, como un gran símbolo. Después en Argentina algo estudió pero no demasiado, porque había que trabajar. Esa era la prioridad. Por ahí disfrutaban un poco los fines de semana pero después es como que todo el tiempo estaban abocados al trabajo. Era una cultura muy participativa en el trabajo, muy de familia, trabajaban todos. No importaba si era hombre o mujer. La mujer estaba a la par del hombre en el trabajo. Y de hecho, después mi abuelo fallece y la que sigue adelante con todo es mi abuela, que es la que termina con la obra de la casa. Y luego de eso fue todo como un gran matriarcado, de mujeres muy muy fuertes. Emprendedoras, que no le tenían miedo a nada. Y muy generosas, de corazón abierto, muy de pensar en el otro, de compartir lo que había todo el tiempo.”

E: Qué otros oficios a trabajos realizaban en la colectividad eslovena?

G: “Hubo de todo tipo de oficios. Llegaron acá e hicieron lo que se les daba. Mi abuelo intentó dedicarse por ejemplo a la construcción, que era algo pujante en ese momento de construir hoteles en Bariloche. Recuerdo que hay una anécdota de que trabajó de eso, pero no tenía ni idea, no era lo que él estaba acostumbrado a hacer. Otros se dedicaron a la carpintería o se desarrollaron para el lado turístico.

E: Y tu papá como se vinculaba con la cultura eslovena?

G: ”Mi papá llega a Bariloche con el Ejército Militar. Él es de Santiago del Estero, es descendiente de españoles. En el Bariloche de aquella época era común estar rodeado de inmigrantes europeos. Él aprendió algunas palabras en esloveno pero para él otras costumbres le eran ajenas.  Mi papá siempre fue muy deportista y ocupaba mucho tiempo en eso. Hacía bicicleta, era instructor de esquí del ejército. Mi mamá estaba más con los hijos. No fue fácil para ellos, eran dos culturas muy distintas. Se separaron cuando yo tenía 11 años. Pero siempre seguimos siendo familia. El aún vive en Bariloche y este verano estuvo en Tandil.

E: Pudieron volver a Eslovenia tus abuelos o tu mamá?

G: “Mi abuela volvió en dos oportunidades, la primera a llevar a su hija menor que era la que con menos años había venido y era un poco llevarla a conocer.

Mi mamá viajó una sola vez cuando yo tenía 15 años. Y fue muy fuerte (se emociona…). Volvió con 50 años, no había podido ir antes porque desde acá es muy costoso. En esa oportunidad una tía de allá le financia el viaje, a ella y mi abuela. Era 1990, plena crisis acá. Se prepara todo el viaje, y tiene que organizar para dejarme a mí con una señora, porque en ese entonces vivíamos solas. Volver con 50 años, encontrarse con la familia, con los olores, fue muy fuerte. Pasea como un mes. La recuerdo muy emocionada contando ese viaje. Lo que recuerdo de todos es que lo viven con mucha nostalgia. Y cuando más grande, más nostalgiosos se ponen. Y repiensan por qué están acá.

E: Tenían contacto con la familia de Eslovenia? 

G: “Cartas se escribían siempre. Permanentemente durante mi infancia se escribían cartas con ellos. Después cuando fallece mi abuela, mi mamá medio que continúa con todo eso aunque un poco se corta. Ahora por ahí nos comunicamos pero por cuestiones más concretas. Como que se va diluyendo. Pero están, van quedando pocos, son grandes, por ahí no manejan tecnología. Generalmente ellos no tienen tanta descendencia como nosotros. De hecho ellos no han venido a visitarnos. Nos reciben cuando vamos pero no vienen. Mi tía ha ido en varias oportunidades. Algún hermano mío ha ido. Ellos no vienen. Somos nosotros los que queremos ir: yo, mis hijos. Mis hijos como experiencia, no para quedarse. Ellos lo viven más libre, no con esta parte dolorosa que llegó hasta mí, de nostalgia, de haber dejado una familia. A ellos les llega, esto de cerrar una historia, pero con menos sensibilidad y más libertad.

E: Acá en Tandil están uds y tu Tía solamente, verdad? Por eso esta entrevista tiene tanto el objetivo de difundir la historia de las familias inmigrantes eslovenas, difundir su cultura, como además el de convocar a otros/as posibles descendientes de eslovenos que estén viviendo aquí.

G: Si, porque mis primos Helena y Lucas Stavar se quedaron en La Plata luego de estudiar y viven allí con sus familias. “Hemos sabido de algunos otros descendientes de eslovenos, por lo que queremos invitarlos a que se acerquen para integrar esta nueva Colectividad desde Tandil. Nos hemos congregado con un grupo de personas denominándonos Asociación Kamen, que significa “piedra” y nos sentimos representados por este nombre por la geografía del lugar y porque la mayoría de los inmigrantes de aquella época (años 30) de esta región se dedicaron al trabajo en las canteras o picapedreros. Nos hemos unido con la gente de Olavarría y estamos tramitando la personería jurídica, como “descendientes de eslovenos del centro de la provincia de Buenos Aires”. En Olavarría, Sierras Bayas y Loma Negra hay unas cuantas familias. Hay un libro que se escribió hace un tiempo de un esloveno que menciona a las familias de ahí.

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