Mar adentro, de Martha Susana Propato

Misterios que no rompen la armonía - Técnica mixto, de Sofía Gallinal Cassarotti. Segundo Premio. Univereso Hermanas Ocampo. 2016
Misterios que no rompen la armonía – Técnica mixta – de Sofía Gallinal Cassarotti. Segundo Premio. Universo Hermanas Ocampo. 2016

Primer premio Concurso Literario – Cerámen Narrativa

MAR ADENTRO, de Martha Susana Propato

La quilla de la barcaza se iba hundiendo entre las olas, arriba, abajo, con cierta parsimonia.

Allí, en la caseta mal cuidada de la proa, el viejo maniobraba sin prudencia el timón de madera.

No había de qué preocuparse: la llevaría como siempre a la zona de buenos vientos, lanzaría la red constantemente recosida y volvería a puerto con la carga necesaria.

Esa costumbre de darle la espalda a la costa no le impedía escuchar las campanas lejanas de la capilla del caserío.

Pero no puede ver al chico, al Fito ése, que siempre llega tarde y ahora corre por la playa a los gritos, tratando de alcanzar el muelle…total…para qué, si el viejo no lo oyó y sigue mar adentro como si nada.

Y ahí se fue, derechito al chiringuito de Don Pardo, pateando piedritas en lugar de patear el mal humor que tenía.

Otra vez se habia quedado sin jornal por no cumplir.

Por un pelito se le había escapado el Luciérnaga…por un pelito.

Cuando entró Don Pardo lo relojeó de lejos.

En estos casos ofrecía una caña para bajar el enojo, pero éste era una criatura.

-Mejor prepárale un sánguche, vieja-

Y la vieja, su mujer, le sonrió bajito y se ocupó de Fito.

Cuando la puerta se golpeó se dieron cuenta que el viento arreciaba y había dado vuelta para venir del este ahora.

Un montón de nubes se habían comido al sol y la arena picaneaba las piernas.

Habia que ver aquel horizonte. cortado en picos parecía y acá más cerca, lo que era una rompiente sola se había contagiado enmarañando el agua.

Cuando empezó a llover, la puerta del boliche se abrió y entró Abel.

Nadie entendió cómo había logrado encontrar su traje de agua tan rápido pero así vestía. Tampoco importaba porque su semblante no presagiaba nada bueno.

-Cerraron el puerto Don Pardo. Se nos viene encima la tormenta- farfulló.

A Fito se le cayó el sánguche.

Y la vieja se quedó secándose las manos en el delantal, eternamente.

-Carajo,  el viejo Pedro está allá- dijo con bronca y desaliento.

Sabía de esto Don Pardo.

Un rayo y un trueno lo enmudecieron.

Ese puerto pobre está acostumbrado.

Cada tanto el mar no pedía opinión.

Por si acaso, sacó del cajón aquel crespón ya envejecido.

Y convidó una vuelta de caña.

Para el olvido.

(Villa Gesell – Provincia de Buenos Aires, 2016)

Breve curriculum
Nací en el barrio de Flores en la Capital Federal hace 72 años y hace 13 años que vivo en Villa Gesell, mi lugar en el mundo.
Tengo un hijo y una hija y una nieta y un nieto que son la luz de mi vida.
Escribo desde adolescente, pero al llegar a Villa Gesell y comenzar a concurrir a un Taller Literario coordinado por la Lic. Sonia Petrini, mi alma mater, empecé a adquirir herramientas que mejoraron la calidad de mis textos.
He participado en concursos literarios en mi localidad. El “Marina Capriz” auspiciado por la Biblioteca Popular Rafael Obligado y la “Winterfest” que lo hace la Sociedad Alemana de Villa Gesell y en ambos recibí premios por mis trabajos.
Leer y escribir son los parámetros por los que se rige mi vida y espero poder seguir haciéndolo, hasta el fin.

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