Un informe técnico de la Unicen dejó a la vista la precariedad habitacional al norte de la Ruta 226

Más del 45 por ciento de los consultados indicó que en Villa Gaucho, Palermo y Selvetti hay más de una vivienda por lote, el 53 por ciento dijo que su casa demanda mejoras y el 11 por ciento sufre hacinamiento. El estudio lo elaboró el Observatorio Social de la Facultad de Humanas, en conjunto con la Mesa Barrial. También analizaron el acceso a los servicios, al transporte y la vinculación con los centros de salud y comunitario.


Un informe técnico elaborado por el Observatorio Social de la Facultad de Ciencias Humanas de la Unicen reveló indicadores sobre la precariedad habitacional, acceso a los servicios e integración en los barrios Villa Gaucho, Palermo y Selvetti. Entre los datos obtenidos en 166 encuestas y entrevistas, el 45 por ciento de los vecinos informó que en su terreno hay más de una vivienda, el 53 por ciento dijo que a su casa le hacen falta mejoras y el 11 por ciento evidenció que sufre hacinamiento.

El estudio se realizó en el marco del proyecto de extensión “Hábitat y derecho a la ciudad: metodologías participativas, diagnóstico de problemas y articulación territorial”, que desarrolla la Mesa Barrial de Villa Gaucho, Palermo y Selvetti, en conjunto con los Puntos de Extensión Territorial de la Secretaría de Extensión de la Unicen y el Observatorio Social de la Secretaría de Extensión y Transferencia de la Facultad de Ciencias Humanas de la Unicen. También participaron la Escuela Secundaria 14, la Escuela Primaria 32, el Jardín de Infantes 926, el Centro de Día Pajaritos de la Calle, el Banco de Alimentos, el Centro de Prácticas de Trabajo Social (Licenciatura en Trabajo Social FCH), la Cátedra Amartya Sen y el Territorio Cultural.

El relevamiento de datos, que se desarrolló entre septiembre y noviembre del año pasado, se concretó a través de una encuesta, con entrevistas abiertas y visitas a los domicilios de las familias.

“Esperamos que el trabajo realizado pueda constituir una herramienta para el desarrollo de políticas públicas que contribuyan a mejorar la calidad de vida de nuestra comunidad”, argumentaron en el informe técnico.

Las viviendas

Entre los resultados, el 45 por ciento de las familias entrevistadas indicó que en su terreno existe más de una vivienda, casi un 15 por ciento mencionó que hay tres casas y cerca del 27 por ciento que  concurren 2, mientras que el 3,7 dijo que hay más de 3 y algunos refirieron que había hasta 10 hogares en el lote.

“Este aspecto constituye un indicador que advierte que las dificultades de acceso al suelo urbano adquieren una dimensión importante, ya que subdividir la parcela familiar representa una de las pocas formas de acceder a la tierra para el sector más empobrecido de la sociedad”, expresaron en las conclusiones.

Además, el relevamiento dejó a la vista la precariedad habitacional, teniendo en cuenta que el 65,06 por ciento de las familias señaló que convive con algún problema vinculado a la construcción y el 53 por ciento expresó que su hogar necesitaba mejoras o reformas.

Además, el 36 por ciento no cuenta con servicios primordiales. “Se destacan situaciones críticas, vinculadas a las comodidades básicas e indispensables para el habitar digno de una familia. Como ejemplo, cabe mencionar que el 37,3 por ciento manifestó no contar con suministro de agua caliente y el 8,2 por ciento no tener baño dentro de la vivienda”, plasmaron en el informe.

Otro aspecto a destacar es la falta de espacio en las viviendas, que afecta al 38,1 por ciento de las familias que respondieron. El 11 por ciento se encuentra en situación de hacinamiento y se detectaron familias que superan el promedio de 5 personas por habitación.

Los servicios

Por otra parte, el 58,43 por ciento refirió dificultades para acceder a los servicios públicos. “Cabe destacar que, en materia de acceso a servicios básicos, se yuxtaponen situaciones; es decir, en la mayoría de los casos, la misma familia no tiene acceso a más de un servicio, registrándose un 63,3 por ciento sobre la red de gas natural, un 30,8 por ciento sobre las cloacas y un 24,2 por ciento sobre el agua corriente”, concluyó el trabajo encabezado por la Unicen.

En paralelo, destacó deficiencias en el alumbrado público, que afectan al 46 por ciento de los casos; en la recolección de residuos, para el 42 por ciento de los entrevistados; y en el acceso a la ciudad a través del servicio de transporte público de pasajeros, para el 17,9 por ciento.

En relación a la infraestructura urbana, el informe reseñó que “la irregularidad de la trama urbana aparece como un reflejo espacial de la fragmentación social. La falta de corredores urbanos imposibilita transitar el territorio y acceder a las dotaciones existentes a gran parte de la población”.

En tanto, consignó la ausencia de veredas para transitar, escasa señalización (indicada en el 47,6 por ciento de los casos), falta de lomos de burros y reductores de velocidad (42,3 por ciento), la ausencia de garitas o refugios donde esperar el transporte público (50,6 por ciento) y la situación de doble mano de la mayoría de las calles, por donde transitan, a la vez, peatones, vehículos particulares y dos líneas de transporte público de pasajeros.

“Sobre el total de las familias encuestadas, un 81,93 por ciento destacó problemáticas relacionadas con dificultades de acceso a la infraestructura urbana, que también presentan situaciones yuxtapuestas. Entre las problemáticas más señaladas aparece la ausencia de asfalto en la calle de acceso a su vivienda (83,9 por ciento de los casos), de cordón cuneta (53,6 por ciento) y de bocas de tormenta para aliviar la acumulación del agua de lluvia y evitar inundaciones (56,5 por ciento).

Sumado a esto, el 33 por ciento de las familias consultadas señaló que carece de infraestructura social y comunitaria, al considerar insuficientes los espacios verdes, de recreación y esparcimiento.

“Las problemáticas identificadas a partir de este relevamiento advierten sobre una situación en desarrollo: el creciente dinamismo expresado por la expansión urbana sobre el eje noreste de la ciudad tiene como contracara el incremento de las problemáticas habitacionales, sociales y territoriales de gran parte de la población de esos barrios. Estas problemáticas se expresan en la vulneración del derecho a la vivienda, la ciudad y el acceso justo al hábitat y, sobre ellas, es necesario intervenir desde el Estado, generando políticas públicas que, a nivel municipal, permitan alcanzar mayores grados de justicia espacial y social para los ciudadanos de Tandil”, recomendó el trabajo.

El vínculo con las instituciones

Por otra parte, el informe técnico reveló datos sobre el acceso a la educación y en relación a la sala de Salud y centro comunitario de los barrios Villa Gaucho, Palermo y Selvetti.

Sobre un total de 166 respuestas obtenidas, el 83,7 por ciento indicó que sus integrantes asisten a instituciones educativas de la zona y el 16,3 por ciento indicó que no.

En cuanto a los motivos por los cuales no concurren a los servicios educativos del barrio, el 38,46 por ciento refirió que prefiere que los integrantes de su familia se formen en otras instituciones de la ciudad; el 26,92 por ciento no contaba con personas en edad escolar; el 30,76 por ciento señaló que las instituciones que necesitaban están en otros barrios y el 11,53 por ciento porque les resulta más cómodo que los miembros de su familia asistan a establecimientos de otra zona.

El 89,5 por ciento de las familias consultadas manifestó que utiliza la Sala de Salud del barrio y el 10,5 por ciento indicó que no. Sobre las 150 respuestas positivas, 27 indicaron que la atención es “muy buena”, 65 “buena”, 46 “regular”, 8 “mala” y 4 “muy mala”.

Entre el 10,5 por ciento restante, 41,02 por ciento dijo que utilizaba otras instituciones de salud de la ciudad; el 53,84 por ciento argumentó falta o demora en los turnos; el 35,89 por ciento dijo que no asiste por las formas o los modos de atención; el 38,46 por ciento por falta de profesionales en algunas especialidades; y el 28,20 por ciento debido a que la cobertura horaria era insuficiente.

En cuanto al uso del centro comunitario, sobre 161 familias, 70 manifestaron que no asisten, 48 dijeron que sí y 43 familias señalaron desconocer la existencia del espacio. “Este último dato resulta llamativo ya que indica que el 26,7 por ciento no accede a los servicios del centro comunitario por falta de información sobre su funcionamiento y actividades”, analizaron en el trabajo final.

En relación a las demandas de la barriada, casi el 30 por ciento consideró que las instituciones presentes son insuficientes y opinaron que falta oferta en cuanto a instituto de educación terciaria, biblioteca pública, centro vecinal o comunitario, centro de día, clubes, comisaría, hospital, centro de jubilados, guarderías y farmacias.

Contrastes

En otro pasaje, el estudio reveló que “el territorio sobre el cual trabaja la Mesa Barrial de Villa Gaucho, Palermo y Selvetti comprende el eje noreste de expansión de la ciudad de Tandil, que en las últimas dos décadas ha registrado un acelerado crecimiento, debido a que el valor del suelo urbano en términos relativos es mucho más bajo que el promedio de la ciudad, lo cual lo ha constituido en una opción viable para la residencia de diversos sectores sociales”.

Y describió que “en décadas anteriores, este lugar fue el destinatario de diversas operatorias habitacionales, como Ament, Pro Casa, Falucho XXII, etc., mientras que en los años recientes se han desarrollado proyectos urbanísticos realizados por asociaciones civiles (como el barrio Graduados) y también algunos emprendimientos privados, como Palermo Norte”, iniciativa del grupo Zangari y Asociados SA (ZYA SA)”.

Desde esa perspectiva, evaluó que “esta multiplicidad de situaciones, sumadas a algunos pequeños asentamientos y barrios populares conforman un espacio residencial sumamente diverso y en proceso de consolidación, que presenta una identidad en permanente tensión y una serie de problemas vinculados con deficiencias de infraestructura, servicios, espacios públicos e instituciones que atiendan las problemáticas de los barrios en cuestión”.

Y reseñó que “en la historia reciente del proceso de urbanización, conviven diferentes proyectos de desarrollo urbano en el mismo territorio; hay una identidad común y, a la vez, fragmentada, donde se evidencia que existen muchas comunidades dentro de los barrios”.

Nota publicada por el diario El Eco con fecha 13/10/2019

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