Salud Mental y Trabajo Comunitario – Mesa 2

salud_mentalEste trabajo ha sido presentado en VI Jornadas del Centro Integral de Salud Mental de Tandil “Palabras Curzadas”, realizadas junto a la Secretaría de Extensión de rectorado de UNICEN, del 9 y 10 de Octubre, en Tandil.

Nivel inicial en el hospital de niños, cuando la salud mental del adulto afecta a los hijos menores. Autores: Valeria Anahí  Ricevuti.

Resumen:

 La familia donde un niño crece influye en su desarrollo socio  afectivo,  ya  que  los  modelos, valores, normas, roles y habilidades se aprenden durante el período de la infancia, la cual está relacionada con el manejo y resolución de conflictos, las habilidades sociales y adaptativas, con las conductas sociales y con la regulación emocional, entre otras.

La ley Nacional de Salud Mental en su artículo 4 dice “las adicciones deben  ser abordadas como parte integrante de las políticas de salud mental. Las personas con uso problemático de drogas legales o ilegales, tienen todos los derechos y garantías que se establecen en la ley en su relación con los servicios de salud”.

El abuso de alcohol y drogas tiene un efecto profundo en la unidad familiar. Los hijos de padres adictos usualmente demuestran niveles elevados de agresión, ansiedad e hiperactividad. Debido a que no reciben afecto ni atención en sus hogares, los buscan en otros lugares. Esto usualmente los lleva a de más grandes cursar  una  vida  de  delincuencia y a que ellos mismos comiencen a abusar de sustancias.

En la actualidad la escuela hospitalaria recibe a niños que están judicializados e internados por causa social hasta que se los ubique en un hogar esperando que el adulto responsable en recuperación de adicciones tenga el alta médica y psicológica.

Siendo una escuela inclusiva, no tiene mecanismos de selección ni discriminación de ningún  tipo, y transforma  su funcionamiento  y propuesta pedagógica para integrar la diversidad del alumnado favoreciendo así la cohesión social que es una de las finalidades de la educación.

 

Trabajo completo:

La familia donde un niño crece influye en su desarrollo socio  afectivo,  ya  que  los  modelos, valores, normas, roles y habilidades se aprenden durante el período de la infancia, la cual está relacionada con el manejo y resolución de conflictos, las habilidades sociales y adaptativas, con las conductas sociales y con la regulación emocional, entre otras.

Son multidimensionales los factores que  afectan el desarrollo  de los  niños: la  influencia  de la familia, estilos y pautas de crianza en el desarrollo socio afectivo, problemas de  salud mental en el adulto responsable tales como: la depresión, agresividad, baja autoestima, problemas en conductas adaptativas…

La socialización de la infancia se produce mediante las prácticas de crianza, entendidas como la manera en que los padres (y en general la estructura familiar) orientan el  desarrollo del niño/a y le transmiten un conjunto de valores y normas que facilitan su incorporación al grupo social. De manera simple, las prácticas de crianza son las  acciones llevadas a cabo por los padres y personas responsables del cuidado del niño/a para dar respuesta  cotidianamente a sus  necesidades (Myers,1994).

La combinación de costumbres y hábitos de crianza de los padres, la sensibilidad hacia  las necesidades de su hijo, la aceptación de su individualidad; el afecto que se expresa y los mecanismos de control  son la base para regular el comportamiento de sus  hijos.

Además las reacciones de los padres ante las emociones de los hijos juegan un papel importante en el desarrollo socioemocional.

El tipo de normas que una familia establece, los  recursos  y procedimientos que utilizan para hacer cumplirlas, junto con el grado de afectividad, comunicación y apoyo entre padres e hijos, son fundamentales para el crecimiento personal,  la  adquisición  de  valores, las habilidades sociales y la toma de decisiones para resolver  conflictos.

El desarrollo socio afectivo en la infancia está relacionado con la participación, la crianza    y la estimulación en la familia, influirá significativamente en las oportunidades de aprendizaje y vínculos sociales que pueda tener en el futuro como se destaca en los lineamientos de la UNICEF (2004), al resaltar la participación de la familia en la crianza y desarrollo infantil.

Una adicción destruye el cuerpo y la  mente,  enviando  a veces al sujeto  a extremos que  de otra manera nunca considerarían. Asumiendo el control hasta que lo único en lo que pueden pensar es en cómo conseguir más sustancias para no seguir sintiéndose enfermos.

La ley Nacional de Salud Mental en su artículo 4 dice “las adicciones deben  ser abordadas como parte integrante de las políticas de salud mental. Las personas con uso problemático de drogas legales o ilegales, tienen todos los derechos y garantías que se establecen en la ley en su relación con los servicios de salud”.

El abuso de alcohol y drogas tiene un efecto profundo en la unidad familiar. Los hijos de padres adictos usualmente demuestran niveles elevados de agresión, ansiedad e hiperactividad. Debido a que no reciben afecto ni atención en sus hogares, los buscan en otros lugares. Esto usualmente los lleva a de más grandes cursar  una  vida  de  delincuencia y a que ellos mismos comiencen a abusar de sustancias.

Más allá de la causa por la que se consume, del dolor y el sufrimiento originado por el abuso de sustancias, en muchos aspectos son los niños que se crían entre  adictos, quienes reciben todo el peso de la misma.

Podemos considerar que esa infancia está en situación de riesgo social  porque establece, de forma procesal y dinámica, una interacción ideográfica e inadecuada con  sus entornos, los cuales no cubren sus derechos inalienables, poniendo en peligro su correcto desarrollo y dando lugar a un posible inicio del procesos de inadaptación social;   y sus entornos  son la familia, la escuela, el barrio, el vecindario, las instituciones,…

En la familia de un drogadicto en recuperación, la prevención de factores de riesgo que influyan negativamente en los estilos  de  crianza y en el desarrollo  socio afectivo durante  la infancia es una responsabilidad de los distintos profesionales y sectores que  lo  atienden Para lograr un mejor desarrollo de habilidades, competencias parentales, habilidades emocionales y buenas conductas  sociales para sus niños.

La ley Nacional de Salud Mental número 26657 dice en su capítulo 5 “debe promoverse  que la atención en salud mental esté a cargo de un equipo interdisciplinario integrado por profesionales en psicología, trabajadores social, enfermería, terapia ocupacional y otras disciplinas o campos pertinentes  promoviendo la integración familiar”.

Se debe brindar al adulto adicto una orientación y apoyo mediante programas de pautas  de crianza con el fin de generar factores protectores en la familia, de problemas comportamentales y emocionales durante la infancia, orientados desde las pautas de crianza  y promoviendo estilos de crianza competentes y positivos.

En la actualidad la escuela hospitalaria recibe a niños que están judicializados e internados por causa social hasta que se los ubique en un hogar esperando que el adulto responsable en recuperación de adicciones tenga el alta médica y psicológica

Una escuela como la nuestra, inclusiva, no tiene mecanismos de selección ni discriminación de ningún tipo, y transforma su funcionamiento y propuesta pedagógica  para integrar la diversidad  del alumnado favoreciendo así la cohesión social que es una  de las finalidades de la educación.

De acuerdo a estos fundamentos nuestros objetivos con los chicos, proporcionando recursos útiles y significativos son:

  • Apostar por un aprendizaje  significativo, participativo y vivencial.
  • Atender a los procesos de andamiaje y a la zona  de desarrollo próximo.
  • Tender a lograr actividades fomentando  la imaginación y la creatividad.
  • Basar la relación con el alumno en el respeto, comprensión y apoyo fomentando el espíritu cooperativo sobre el competitivo.

A nivel macro el objetivo es aportar nuestro conocimiento, el de cada alumno, el que construimos dada la cotidianeidad del vínculo. Es construir un diálogo entre todo el  personal de salud, la familia, el niño enfermo, “armar una red”. Elaborar un lenguaje en común  y en equipo.

Un equipo interdisciplinario, necesario para  beneficiar al niño en situación de riesgo.  Un trabajo que requiere de las todas las disciplinas educación, salud (sin dicotomizar mente-cuerpo), trabajadores sociales… todos en búsqueda del fin común: que el niño obtenga calidad de vida.

Cuando hablamos de diálogo nos referimos a la relación que  establecemos  con un/a otro/a valorando la igualdad como la diferencia de saberes (saber científico humanístico y saber popular social)

Construir un diálogo  común para tejer  una  red de andamiaje, en la  cual todos aporten  sus conocimientos sin egoísmo profesional.

El proceso de reflexión acerca del diálogo de saberes, nos conduce a la  educación popular propuesta por Paulo Freire, centrada en el ser humano como un ser consciente, capaz de comprender, crítico, autónomo y libre, trascendente, transformador, que crea y recrea, conoce y está abierto a la realidad; un ser histórico, social y cultural, que no está solo, sino en relación con el mundo y con otros.

En esta medida, Freire entiende el diálogo como “un encuentro que solidariza la reflexión  y la acción de sus sujetos encauzados hacia el mundo que debe ser transformado y humanizado”.

No hay diálogo si no existe una intensa fe en los hombres, en su poder de  hacer  y  rehacer, de crear y recrear, fe en su vocación de ser más, que no es privilegio de algunos elegidos sino derecho de todos.

Una posibilidad que se da en la medida que los actores amplíen su comprensión de la realidad, sólo posible por medio de una posición crítica, enmarcada dentro de procesos  de reflexión

Y es desde esa posición que nosotras tenemos mucho para aportar en el equipo interdisciplinario:

  • Ya    que    estamos   presentes desde   el  primer   momento   de   internación y  los acompañamos durante  todo el tiempo que dure.
  • Conocemos el malestar del niño   por  la situación que está viviendo.
  • Entendemos la tristeza frente al desarraigo y trabajamos para que salga de esa posición.
  • Los acompañamos si aparecen alteraciones del sistema nervioso asociado con problemas de salud física y psicológica
  • Observamos necesidades de intervenciones necesarias como psicopatología, odontología,  trabajadores sociales
  • Observamos la vulnerabilidad  de los derechos del niño  internado

En la medida de nuestras posibilidades el desafío que intentamos abordar es descontextualizar a ese niño de la realidad que  trae  aparejada  una  internación hospitalaria trabajando desde el lugar de educación, salud y bienestar otorgándole un  lugar de sujeto  que  juega y aprende dentro  de sus posibilidades.

Amparados en primer lugar en el derecho que garantiza la Ley Nº 26.206 de Educación Nacional que en su artículo primero “…regula el ejercicio del derecho a enseñar  y  aprender consagrado por el artículo 14 de la Constitución Nacional y los tratados internacionales incorporados a ella…” “La educación y el conocimiento son un  bien  público y un derecho personal y social, garantizados por el Estado”, revistiendo carácter  de prioridad nacional.

Asegurando dentro de sus fines y objetivos una educación de calidad con igualdad de oportunidades y posibilidades; garantizando la inclusión educativa a través de políticas universales, estrategias pedagógicas y asignación de recursos que prioricen los sectores más desfavorecidos de la sociedad; asegurando igualdad y respeto a  las  diferencias entre las personas sin admitir discriminación de género u otras.

El objetivo de esta modalidad es justamente garantizar la igualdad de oportunidades a los/as alumnos/as, permitiendo la continuidad de sus estudios y su reinserción en el sistema  común  cuando  ello  sea  posible  dentro  de  los  derechos  del niño hospitalizado (UNICEF) que en su artículo 10 dice “los niños deben tener oportunidad  de  jugar  recrearse y educarse de acuerdo con su edad y condiciones de salud y posibilidades del hospital”.

La presencia de la escuela en lo anómalo de la situación que atraviesa el niño, el  desarrollo del proceso de enseñanza  aprendizaje genera por añadidura, otros efectos en   el campo subjetivo  del niño, en tanto:

  • Posibilita la elaboración del carácter traumático
  • Reduce el síndrome hospitalario a través de la continuidad de las actividades escolares, que por otra parte le permite sentirse incluido en el sistema  educativo.
    • Alienta la expresión de sentimientos, temores, ansiedades, expectativas.
    • Logra que el alumno  sienta que recupera parte de su mundo, de su vida cotidiana,  y en ello, recupera parte de sí mismo.
    • Construye nuevos vínculos con sus pares, con los docentes y con la institución- escuela. Inviste un nuevo escenario diferente al que  tenía pero  que  es transitoriamente,  el posible.
      • Activa los procesos de relación y socialización, preservando  su lazo social

También tenemos mucho para aprender porque pretendemos además ser agentes multiplicadores de prevención y promoción de la  salud  haciendo  cumplir  los  derechos que tienen los niños tomando como premisa para nuestro trabajo diario los derechos asertivos

Los mismos son un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás y que tiene como premisa fundamental que toda persona posee derechos básicos.

La conducta asertiva se puede entrenar y de esta manera aumentar el número de situaciones en las que vamos a tener una respuesta asertiva y disminuir al máximo las respuestas que nos provoquen decaimiento u  hostilidad

Es decir, ser asertivo, es tener la capacidad para expresar o transmitir lo que se quiere,    lo que se piensa o se siente sin incomodar o herir los sentimientos de la otra  persona.

Los niños que transitan una situación familiar tan comprometida se encuentran desamparados. La escuela aporta:

a)  la oportunidad de hacer circular la palabra, abrir al diálogo para que se expresen y logren entrar en confianza para que se comuniquen, se socialicen, para que pongan en palabras lo que sienten, quieren,  extrañan…

b)  los contenidos que son acordes a su etapa evolutiva, evitando deserción escolar y atrasos en la escolaridad.

Para esto trabajamos con dos ejes centrales:

  • El juego. En la infancia el medio para la afirmación del yo, la más clara autonomía del sujeto sobre el medio, y en este sentido, factor de salud. Permite afianzar nuevas conquistas, facilita la comunicación con los otros y la posibilidad de escoger (los  jugadores transforman  una  acción real en algo lúdico)

Es la más clara manifestación de autonomía del sujeto sobre el medio  y es  en este sentido es factor de salud, es liberador de endorfinas que ayuda a elevar el sistema inmune.  También facilita la comunicación con el adulto.

El juego debería ser la única preocupación del niño Es su actividad  propia  porque el  chico juega todo el tiempo  y característica  porque lo distingue del adulto.

  • Los cuentos por constituir la puerta de entrada y el camino hacia el mundo de la imaginación, de la fantasía,  de la creación estética.

Permite que el niño pueda valerse de la lengua como herramienta para lograr expresar la subjetividad, por todo lo que permiten: fantasear, reparar, crear, ser  protagonista, historizar, sentir y expresar emociones… “escaparse” de la realidad hospitalaria.

La inclusión de la escuela en el mundo del niño con padres adictos se legitima en su irrenunciable posibilidad de hacer el giro desde un niño inseguro, preocupado y a veces juzgado  hacia el alumno-sujeto  de aprendizaje  de la educación.

Estamos convencidas acerca de la necesidad de construir espacios de enseñanza- aprendizaje allí donde se encuentre  el niño  en situación de riesgo.

Primero encontrarse con ese niño para después convocar su deseo de aprender más allá (y en medio) de la circunstancia que  le toca vivir.

 

Bibliografía:

 

_ Myers R (1994). Prácticas de crianza.  Bogotá, Colombia. CELAM

_ UNICEF (2004).Desarrollo psicosocial de los niños y las  niñas.

_ Ley Nacional de Salud Mental número  26657

_ Gobierno de la Ciudad Autónoma de buenos Aires/ Secretaría de Educación. Diseño curricular  para la educación inicial.

_ Castanyer,O.  La asertividad: la expresión de una  sana autoestima

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