3 febrero, 2012

Complicidades y negocios con la Dictadura

El 9 de febrero, “los Méndez” subirán al banquillo.

El primer juicio por delitos de lesa humanidad en el centro de la provincia de Buenos Aires se realizará en Tandil, el próximo 9 de febrero. La particularidad de este proceso es que se juzgarán –además de militares involucrados en las detenciones y torturas- a dos civiles acusados de partícipes necesarios y de obtener beneficios económicos de su vínculo con la Dictadura.

El juicio se realizará en el ámbito de la Universidad Nacional del Centro, en el Aula Magna de la sede ubicada en Chacabuco y Pinto, donde se trasladará el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata.  Reposan en este proceso muchas expectativas.  Detenidos y torturados oriundos de esta ciudad se han cruzado durante años, en el centro de la ciudad o una esquina cualquiera- con sus vejadores o sus cómplices.

Pero las expectativas estarán puestas también en la oscura trama en la que se asociaba la Dictadura con grandes empresas como la de Loma Negra, para “quitarle” de encima a estos grupos cualquier molestia “legal” que pudiesen causar delegados gremiales o abogados laboralistas comprometidos.  Tal es el caso de Carlos Alberto Moreno, el olavarriense que habría sido detenido, tortura y asesinado en una quinta de dos empresarios tandilenses.

El matutino Tiempo Argentino dio cuenta de este hecho:

“La causa develará la participación y complicidad empresarial con el terrorismo de Estado ya que al momento de su desaparición (Moreno) representaba a trabajadores de Loma Negra afectados por la exposición al cemento”, dice la nota.

Matías Moreno, hijo del abogado asesinado y querellante en la causa, sentará en el banquillo de los acusados al ex teniente coronel Julio Alberto Tomassi (responsable del área militar 121), el ex mayor Roque Pappalardo, el suboficial José Luis Ojeda y los hermanos Emilio y Julio Méndez, propietarios de La Chacra de los Méndez, que funcionó como Centro Clandestino de Detención”, detalla la nota que tuvo difusión nacional.

Carlos Moreno vivía y trabajaba en la localidad bonaerense de Olavarría. Allí militaba en la Juventud Peronista y representaba como abogado laboralista a la Asociación de Obreros Mineros Argentinos (AOMA), a la que pertenecían los trabajadores de la cementera. En su ciudad natal, mientras sostenía un conflicto con la empresa de Amalia Fortabat, Moreno fue secuestrado el 29 de abril de 1977 en la vereda de su casa, donde también tenía su estudio jurídico.

La crónica de Tiempo Argentino relata que “esa tarde, Moreno había salido de su casa para llevar un certificado justificando la inasistencia de su mujer al colegio donde ella trabajaba. Según testigos presenciales, esa misma noche fue secuestrado en la puerta de su casa. Allí fue golpeado, subido a un auto y trasladado a la ciudad de Tandil, al centro clandestino de detención La Chacra de los Méndez, que perteneció a los hermanos Emilio Felipe y Julio Manuel Méndez”.

Y agrega: “Se cree que estuvo sólo cuatro días detenido. Según vecinos del CCD, Moreno logró escaparse de la quinta y llegó hasta una casa cercana. Los testigos recordaron ante la justicia que estaba muy deteriorado y con mucha sed. Les pidió agua, les dijo que era “el doctor Moreno” y que lo habían secuestrado, pero inmediatamente debió seguir huyendo cuando vio por la ventana que se acercaba un grupo de militares. Los vecinos escucharon cómo lo detuvieron y las detonaciones del fusilamiento”.

El juicio oral, el primero en la zona centro de la provincia de Buenos Aires, pondrá en discusión las complicidades civiles con la dictadura. “Por un lado, estos hermanos Méndez, los dueños de La Chacra de los Méndez que tenían vínculos y negocios con la dictadura. Uno de ellos (Julio Méndez), salió en 2008 en una foto con Alfredo De Angeli durante los cortes de ruta. Si bien están procesados como partícipes secundarios de privación ilegal de la libertad y los tormentos, nosotros los consideramos participes necesarios en el andamiaje de la represión, facilitando un lugar que les garantizaba impunidad”, indicó Matías Moreno.

Por otro lado, se discutirá la complicidad o participación de la empresa Loma Negra.“Las Fuerzas Armadas tenían entrada libre, armaron listas negras y los cuerpos de delegados fueron detenidos y despedidos. La empresa, además, se benefició económicamente con la dictadura, por ejemplo con la reconstrucción de los estadios para el Mundial de Fútbol de 1978. Mi padre había investigado que los trabajadores la sección embolsadora no llegaban a jubilarse, morían antes. Descubrió que la silicosis (una enfermedad por el depósito de polvo en los pulmones) les acortaba la vida y los comenzó a representar. A partir de este patrocinio, lo secuestraron”, detalló el joven en diálogo con Tiempo Argentino.

Fuente: http://www.peronismotandil.com.ar Publicado el 27 de enero de 2012.

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